En los siguientes párrafos presento la entrevista realizada al Dr Mario Arturo Alonso Vanegas para la revista Surgical View.
Un camino de vocación y propósito
El doctor Mario Arturo Alonso Vanegas es un referente internacional en el tratamiento quirúrgico de la epilepsia. Ha dedicado su vida a transformar la realidad de pacientes que, durante años, vivieron limitados por una enfermedad que, muchas veces, la sociedad no comprende del todo.
Su trayectoria comenzó en México, donde realizó su formación inicial en neurocirugía. Posteriormente, continuó su preparación en el extranjero, especializándose en neurocirugía pediátrica, neurocirugía funcional y cirugía de epilepsia. Desde entonces, su carrera ha estado guiada por una meta clara: devolver calidad de vida a las personas que padecen epilepsia farmacorresistente. Su regreso a México en 1999 marcó un parteaguas en el desarrollo de la cirugía de epilepsia, prácticamente inexistente en el país hace tres décadas. Fue entonces cuando organizó un centro especializado en una institución pública, donde no solo se realizaron procedimientos de alta complejidad, sino también se formaron generaciones de especialistas a través de un posgrado avalado por la UNAM y la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), organismo del cual llegó a presidir la Sección Latinoamericana.
La evolución de una especialidad
Aunque el área principal de interés es la cirugía de epilepsia debe recordarse que la neurocirugía funcional es de suma importancia también en otras patologías. El Dr. Alonso Vanegas explica que dentro de la neurocirugía funcional se abordan los trastornos del movimiento, como el Parkinson, y el dolor refractario a tratamiento farmacológico utilizando diversas técnicas de estimulación y distintos blancos con técnicas que reorganizan los mecanismos del dolor a nivel cerebral y medular. Otra área de experiencia es la cirugía para enfermedades mentales, antes llamada psicocirugía, orientada principalmente a casos de depresión mayor y trastorno obsesivocompulsivo.
Otro de sus aportes ha sido la cirugía de tumores cerebrales bajo criterios funcionales, donde se realizan procedimientos con el paciente despierto y mediante estimulación eléctrica para identificar las zonas críticas del cerebro y preservar sus funciones.
Epilepsia: una causa que exige conciencia
Para el doctor, hablar de epilepsia va más allá del ámbito médico: es un compromiso social. Explica que, entre otras iniciativas o fechas, el día Internacional de la Epilepsia (segundo lunes de febrero desde 2015) y el Día Púrpura (26 de marzo) buscan visibilizar la enfermedad, crear conciencia y eliminar los estigmas que rodean a la epilepsia y limitan las capacidades de quienes la padecen y sus familiares.
“La epilepsia y la epilepsia farmacorresistente son un problema de salud pública. Necesitamos revisar y ampliar el proceso educativo en epilepsia tanto a nivel social como profesional, romper los tabús que marginan a las personas y trabajar para reintegrarlas plenamente a la sociedad”, afirma.
El especialista hace un llamado a la comunidad para fomentar la creación de fundaciones y redes de apoyo que permitan a las personas con epilepsia y sus familias enfrentar los desafíos que implica esta enfermedad. “Requerimos más personas de buen corazón que se sumen a esta causa”, enfatiza.
Avances que transforman vidas
Los progresos en el tratamiento de la epilepsia han sido notables. El doctor explica que en los últimos 15 años han surgido nuevos fármacos que, aunque no siempre logran eliminar las crisis, sí han mejorado la calidad de vida y reducido los efectos adversos. Sin embargo, el mayor cambio proviene de la cirugía.
“La cirugía de epilepsia tiene una historia fascinante que atraviesa periodos de gran significancia desde el tratamiento de la epilepsia postraumática en 1886 hasta la comprensión holística de la epileptogenesis, la patología y el papel desempeñado por las estructuras mediales del lóbulo temporal a finales de 1950. Ha habido centros en el mundo, principalmente en Canadá, Estados Unidos y algunos países europeos como Alemania y Francia, que nunca disminuyeron su capacidad para realizar procedimientos de cirugía de epilepsia en beneficio de cientos de pacientes. En las últimas décasas se ha generando una expansión del conocimiento y gran cantidad de evidencias de manera que, personas como yo, que nos entrenamos en un momento dado en el Instituto Neurológico de Montreal y aprendimos el proceso de selección, estudios y las técnicas de cirugía de epilepsia que se disponían en ese tiempo, ahora vamos acrecentando el armamentario, introduciendo nuevas técnicas quirúrgicas, y evolucionando para el beneficio de las personas con epilepsia”.
¿Cuándo considerar la cirugía?
Uno de los puntos clave es identificar a los pacientes con epilepsia farmacorresistente, es decir, aquellos en quienes dos medicamentos anticrisis bien seleccionados y a dosis adecuadas no logran controlar las crisis o generan efectos secundarios intolerables. En algunos casos de síndromes epilépticos bien conocidos que cursan con refractoriedad temprana la evaluación prequirúrgica debe adelantarse.
“En México existen entre 200 y 400 mil personas con epilepsia farmacorresistente, pero apenas se operan cerca de 200 al año”, lamenta. En su centro, se realizan cerca de 60 procedimientos anuales, lo que refleja la gran cantidad de personas con epilepsia que podrían beneficiarse y no son referidos a tiempo.
Explica que no todos los pacientes son candidatos a cirugía, pero que cada uno debe tener la oportunidad de una evaluación prequirúrgica. “A veces no se busca curar, sino mejorar la calidad de vida, reducir las crisis y/o disminuir el uso de fármacos.”
La ciencia detrás de cada historia
Durante décadas, la lobectomía temporal fue la cirugía más practicada para tratar epilepsias. Con el tiempo, las técnicas evolucionaron hacia procedimientos más selectivos, centrados en las estructuras profundas del lóbulo temporal. “En 30 años se modificó avanzando de procedimientos de resección completa a procedimientos selectivos; para 1958 ya teníamos la introducción de procedimientos selectivos específicos, es decir que constaban en hacer una resección de las estructuras profundas del lóbulo temporal y con eso desconectábamos funcionalmente el sistema”.
El Dr. Alonso Vanegas ha estudiado prácticamente todas las patologías asociadas: esclerosis hipocampal, granulomas por cisticercosis, lesiones vascualeres, tumores, patología hemisférica y displasias corticales. En los últimos años, ha participado en consensos internacionales sobre malformaciones del desarrollo cortical y su relación con la epilepsia. “Afortunadamente también hemos reconocido en los últimos años el impacto que tienen algunos fármacos derivados del everolimus que es un hongo descubierto en la Isla de Pascua en Chile y que se ha ido introduciendo para beneficio no solo de las epilepsias farmacorresistentes sino también de algunos tumores recientemente descritos con una muy buena evolución en el transcurso del tiempo”.
El especialista destaca también los avances genéticos que han permitido identificar genes implicados en ciertas epilepsias y la relación creciente entre autismo y epilepsia. “Estamos entendiendo cómo las alteraciones en la organización del cerebro generan caos neuronal y, con ello, crisis, trastornos cognitivos y conductuales.”
Más allá de las crisis: recuperar la vida
El impacto de la cirugía va mucho más allá de eliminar las crisis. Para el doctor, el verdadero éxito está en mejorar la calidad de vida y lograr la readaptación social.
“Es conmovedor ver los efectos de la cirugía en un niño que empieza a hablar después de no haber pronunciado palabra alguna, o en un adulto que, tras 20 años con epilepsia, puede manejar, estudiar, trabajar o casarse. Eso no tiene precio”, comparte con emoción.
El 70% de las personas con epilepsia logran controlarse con fármacos, sin embargo, el 30% restante requiere tratamientos más avanzados. Para ellos, la cirugía ofrece una oportunidad de transformación que no solo impacta al paciente, sino también a su familia y entorno.
El momento que marcó su carrera
El doctor recuerda con claridad el punto de inflexión en su vida profesional: su subespecialidad en cirugía de epilepsia. “Pasar de operar tumores a retirar zonas enfermas del cerebro para curar una epilepsia fue un cambio radical. En otras palabras, tu quitas un cerebro enfermo que una vez que retiraste esta zona epileptogénica que es la zona mínima necesaria que se requiere quitar para tener control de crisis, ya modificaste la historia natural de la enfermedad y esa enfermedad no va a reaparecer. En el caso de tumores existe la probabilidad de que a lo largo del tiempo tengamos una reexpresión o recidiva de los mismos”.
Educar para transformar
Desde 1999, el Dr. Alonso Vanegas participa activamente en el Programa Prioritario de Epilepsia de la Secretaría de Salud, enfocado en la educación médica y la difusión del conocimiento sobre esta enfermedad.
Aunque reconoce que el impacto ha sido limitado, subraya la importancia de incluir a las familias en el proceso educativo. “La educación médica continua no basta si no llegamos a quienes viven el problema. Curiosamente, quienes más refieren pacientes no son los médicos, sino los propios pacientes.”
Resalta además el papel de la tecnología: “Hoy, gracias al acceso digital, cualquier médico en una ciudad pequeña puede capacitarse y conocer estas técnicas.”
Medicina y vida personal
Compatibilizar la exigencia de la medicina con la vida personal no ha sido sencillo. Viaja constantemente —unas 30 veces al año— y trabaja en España desde hace más de una década. Sin embargo, ha aprendido a equilibrar su tiempo y valora profundamente el apoyo de su esposa, la Dra Erika Brust. “Todo depende de la inteligencia emocional de quien te acompaña. Su comprensión ha sido clave para mi crecimiento.”
El legado del maestro
Más allá de los quirófanos, el doctor se considera un educador apasionado. “Cuando enseñas a un colega a entender, estudiar y resolver un caso, eso trasciende. Me siento querido y respetado por mis estudiantes; muchos de ellos hoy trabajan en distintos países de Iberoamérica.”
Para él, la enseñanza va de la mano con la ética y la humanidad: “Ser buena persona también se refleja en cómo atiendes, escuchas y dedicas tiempo a tus pacientes.”
Una reflexión para los lectores
En el marco del Día Internacional de la Epilepsia 2026, el Dr. Alonso Vanegas deja un mensaje tanto para pacientes como para médicos:
“Siempre hay que exigir alternativas, buscar otras opciones cuando un tratamiento no funciona. La cirugía, la dieta cetogénica o la estimulación del nervio vago son caminos posibles. A los médicos les recuerdo la necesidad de instruirse o referir a los pacientes a centros especializados ya que lo más contundente es identificar con precisión el tipo de crisis y el origen de la epilepsia para integrar el tratamiento más adecuado. Referir pacientes a tiempo también salva vidas.”
Canales de contacto:
Doctor Mario Arturo Alonso Vanegas
Director del Centro Internacional de Cirugía de Epilepsia del Hospital San Ángel Inn HMG, en Coyoacán.
Hospital San Ángel Inn HMG.
Av. División del Norte 3395, Col. El Rosario, Coyoacán, C.P. 04380, Ciudad de México.
Piso 7, consultorios 704–705.
Tel. (55) 2127-1470 / (55) 2127-1473.
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