Doctor Mario Alejandro Salmón Franz
Una neurocirugía con propósito
Para el Dr. Mario Alejandro Salmón Franz, la cirugía no es un acto mecánico, sino una decisión profundamente ética. Su misión como neurocirujano es clara: restablecer la salud del paciente, y también saber cuándo alguien más puede hacerlo mejor.
“Si un problema puedo resolverlo, lo hago de la mejor manera posible. Y si no, lo refiero con alguien que tenga mayor experiencia. Eso también es parte de ser un buen médico”.
Con más de 30 años de experiencia, ha hecho de la cirugía mínimamente invasiva de columna uno de los ejes de su práctica. Pero mínima invasión no significa solo incisiones pequeñas: significa menos daño, menos anestesia y mejores resultados.
“La columna está hecha para moverse. Yo soy enemigo de fijarla a menos que sea absolutamente indispensable”, afirma. En problemas cervicales utiliza prótesis de disco para conservar el movimiento, y en la columna lumbar emplea tornillos transpediculares dinámicos, que estabilizan sin bloquear la movilidad natural.
“Eso me ha permitido operar pacientes durante más de 20 años sin tener que reoperarlos”.
Las decisiones que definen una vida La primera gran decisión que marcó su vida ocurrió casi sin que él lo supiera. En quinto año de la carrera de Medicina, un neurocirujano que trabajaba sin cobrar en el hospital donde era interno lo invitó a acompañarlo. Le prestaba libros, lo guiaba y lo fue introduciendo poco a poco en ese mundo. “Así empecé a meterme en la neurocirugía. Nunca lo planeé, pero se volvió mi camino”.
Cuando presentó el ENARM (Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas), solo marcó una opción: neurocirugía. “Si no quedaba, iba a estudiar arquitectura”, recuerda. Pero el destino tenía otros planes.
Años después, otra decisión cambiaría todo: dejar la Ciudad de México y mudarse a provincia. “Creía que la neurocirugía solo podía hacerse en Monterrey, Guadalajara o la CDMX. Salirme fue un parteaguas. Me permitió equilibrar mi carrera con mi vida familiar”.
Ese equilibrio es, para él, la verdadera definición de éxito. “No me interesa la cantidad de pacientes, sino la calidad de mi trabajo y de mi vida. Prefiero hacer menos, pero hacerlo bien y vivir plenamente”.
A eso se suman momentos profundamente humanos: haber operado a su madre, su hermana, su esposa y otros familiares. “Cuando operas a alguien que amas, entiendes de verdad lo que significa ser médico”.
Visión con conciencia
El Dr. Salmón observa con preocupación la evolución reciente de la neurocirugía. “Hoy hay más escuelas y más neurocirujanos que nunca, pero muchas veces se sacrifica la calidad por la cantidad. Se forman técnicos para ‘poner fierros’, sin analizar realmente al paciente”.
Para él, la medicina exige algo más que habilidad quirúrgica: exige diagnóstico, criterio y ética. “Un mal diagnóstico puede cambiar una vida para siempre”.
Por eso, su mensaje a los médicos jóvenes es claro: “Estudien mucho, llenen su ‘disco duro’ de información y usen ese conocimiento siempre en beneficio del paciente. No intenten imitar a nadie. La pasión se nota sola”.
Y a los pacientes les deja una recomendación vital: “Cuando les digan que necesitan cirugía, pidan una segunda o tercera opinión. La única cirugía verdaderamente urgente es el trauma agudo”.
Un neurocirujano en paz
“Soy Mario Alejandro Salmón Franz, neurocirujano de 64 años. Nací y me formé en la Ciudad de México, pero desde hace más de 30 años vivo feliz en provincia”.
Para él, la tranquilidad no es una retirada, sino una elección consciente. “La paz, el tiempo y la vida fuera del ruido no tienen precio”.
Desde Querétaro, sigue ejerciendo con la misma pasión que al inicio de su carrera, convencido de que la verdadera medicina se hace con conocimiento, ética y humanidad.
“Soy un apasionado de la neurocirugía y de ayudar. Me siento tranquilo, pleno y en el lugar correcto”.
Doctor Mario Arturo Alonso Vanegas
En los siguientes párrafos presento la entrevista realizada al Dr Mario Arturo Alonso Vanegas para la revista Surgical View.
Un camino de vocación y propósito
El doctor Mario Arturo Alonso Vanegas es un referente internacional en el tratamiento quirúrgico de la epilepsia. Ha dedicado su vida a transformar la realidad de pacientes que, durante años, vivieron limitados por una enfermedad que, muchas veces, la sociedad no comprende del todo.
Su trayectoria comenzó en México, donde realizó su formación inicial en neurocirugía. Posteriormente, continuó su preparación en el extranjero, especializándose en neurocirugía pediátrica, neurocirugía funcional y cirugía de epilepsia. Desde entonces, su carrera ha estado guiada por una meta clara: devolver calidad de vida a las personas que padecen epilepsia farmacorresistente. Su regreso a México en 1999 marcó un parteaguas en el desarrollo de la cirugía de epilepsia, prácticamente inexistente en el país hace tres décadas. Fue entonces cuando organizó un centro especializado en una institución pública, donde no solo se realizaron procedimientos de alta complejidad, sino también se formaron generaciones de especialistas a través de un posgrado avalado por la UNAM y la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), organismo del cual llegó a presidir la Sección Latinoamericana.
La evolución de una especialidad
Aunque el área principal de interés es la cirugía de epilepsia debe recordarse que la neurocirugía funcional es de suma importancia también en otras patologías. El Dr. Alonso Vanegas explica que dentro de la neurocirugía funcional se abordan los trastornos del movimiento, como el Parkinson, y el dolor refractario a tratamiento farmacológico utilizando diversas técnicas de estimulación y distintos blancos con técnicas que reorganizan los mecanismos del dolor a nivel cerebral y medular. Otra área de experiencia es la cirugía para enfermedades mentales, antes llamada psicocirugía, orientada principalmente a casos de depresión mayor y trastorno obsesivocompulsivo.
Otro de sus aportes ha sido la cirugía de tumores cerebrales bajo criterios funcionales, donde se realizan procedimientos con el paciente despierto y mediante estimulación eléctrica para identificar las zonas críticas del cerebro y preservar sus funciones.
Epilepsia: una causa que exige conciencia
Para el doctor, hablar de epilepsia va más allá del ámbito médico: es un compromiso social. Explica que, entre otras iniciativas o fechas, el día Internacional de la Epilepsia (segundo lunes de febrero desde 2015) y el Día Púrpura (26 de marzo) buscan visibilizar la enfermedad, crear conciencia y eliminar los estigmas que rodean a la epilepsia y limitan las capacidades de quienes la padecen y sus familiares.
“La epilepsia y la epilepsia farmacorresistente son un problema de salud pública. Necesitamos revisar y ampliar el proceso educativo en epilepsia tanto a nivel social como profesional, romper los tabús que marginan a las personas y trabajar para reintegrarlas plenamente a la sociedad”, afirma.
El especialista hace un llamado a la comunidad para fomentar la creación de fundaciones y redes de apoyo que permitan a las personas con epilepsia y sus familias enfrentar los desafíos que implica esta enfermedad. “Requerimos más personas de buen corazón que se sumen a esta causa”, enfatiza.
Avances que transforman vidas
Los progresos en el tratamiento de la epilepsia han sido notables. El doctor explica que en los últimos 15 años han surgido nuevos fármacos que, aunque no siempre logran eliminar las crisis, sí han mejorado la calidad de vida y reducido los efectos adversos. Sin embargo, el mayor cambio proviene de la cirugía.
“La cirugía de epilepsia tiene una historia fascinante que atraviesa periodos de gran significancia desde el tratamiento de la epilepsia postraumática en 1886 hasta la comprensión holística de la epileptogenesis, la patología y el papel desempeñado por las estructuras mediales del lóbulo temporal a finales de 1950. Ha habido centros en el mundo, principalmente en Canadá, Estados Unidos y algunos países europeos como Alemania y Francia, que nunca disminuyeron su capacidad para realizar procedimientos de cirugía de epilepsia en beneficio de cientos de pacientes. En las últimas décasas se ha generando una expansión del conocimiento y gran cantidad de evidencias de manera que, personas como yo, que nos entrenamos en un momento dado en el Instituto Neurológico de Montreal y aprendimos el proceso de selección, estudios y las técnicas de cirugía de epilepsia que se disponían en ese tiempo, ahora vamos acrecentando el armamentario, introduciendo nuevas técnicas quirúrgicas, y evolucionando para el beneficio de las personas con epilepsia”.
¿Cuándo considerar la cirugía?
Uno de los puntos clave es identificar a los pacientes con epilepsia farmacorresistente, es decir, aquellos en quienes dos medicamentos anticrisis bien seleccionados y a dosis adecuadas no logran controlar las crisis o generan efectos secundarios intolerables. En algunos casos de síndromes epilépticos bien conocidos que cursan con refractoriedad temprana la evaluación prequirúrgica debe adelantarse.
“En México existen entre 200 y 400 mil personas con epilepsia farmacorresistente, pero apenas se operan cerca de 200 al año”, lamenta. En su centro, se realizan cerca de 60 procedimientos anuales, lo que refleja la gran cantidad de personas con epilepsia que podrían beneficiarse y no son referidos a tiempo.
Explica que no todos los pacientes son candidatos a cirugía, pero que cada uno debe tener la oportunidad de una evaluación prequirúrgica. “A veces no se busca curar, sino mejorar la calidad de vida, reducir las crisis y/o disminuir el uso de fármacos.”
La ciencia detrás de cada historia
Durante décadas, la lobectomía temporal fue la cirugía más practicada para tratar epilepsias. Con el tiempo, las técnicas evolucionaron hacia procedimientos más selectivos, centrados en las estructuras profundas del lóbulo temporal. “En 30 años se modificó avanzando de procedimientos de resección completa a procedimientos selectivos; para 1958 ya teníamos la introducción de procedimientos selectivos específicos, es decir que constaban en hacer una resección de las estructuras profundas del lóbulo temporal y con eso desconectábamos funcionalmente el sistema”.
El Dr. Alonso Vanegas ha estudiado prácticamente todas las patologías asociadas: esclerosis hipocampal, granulomas por cisticercosis, lesiones vascualeres, tumores, patología hemisférica y displasias corticales. En los últimos años, ha participado en consensos internacionales sobre malformaciones del desarrollo cortical y su relación con la epilepsia. “Afortunadamente también hemos reconocido en los últimos años el impacto que tienen algunos fármacos derivados del everolimus que es un hongo descubierto en la Isla de Pascua en Chile y que se ha ido introduciendo para beneficio no solo de las epilepsias farmacorresistentes sino también de algunos tumores recientemente descritos con una muy buena evolución en el transcurso del tiempo”.
El especialista destaca también los avances genéticos que han permitido identificar genes implicados en ciertas epilepsias y la relación creciente entre autismo y epilepsia. “Estamos entendiendo cómo las alteraciones en la organización del cerebro generan caos neuronal y, con ello, crisis, trastornos cognitivos y conductuales.”
Más allá de las crisis: recuperar la vida
El impacto de la cirugía va mucho más allá de eliminar las crisis. Para el doctor, el verdadero éxito está en mejorar la calidad de vida y lograr la readaptación social.
“Es conmovedor ver los efectos de la cirugía en un niño que empieza a hablar después de no haber pronunciado palabra alguna, o en un adulto que, tras 20 años con epilepsia, puede manejar, estudiar, trabajar o casarse. Eso no tiene precio”, comparte con emoción.
El 70% de las personas con epilepsia logran controlarse con fármacos, sin embargo, el 30% restante requiere tratamientos más avanzados. Para ellos, la cirugía ofrece una oportunidad de transformación que no solo impacta al paciente, sino también a su familia y entorno.
El momento que marcó su carrera
El doctor recuerda con claridad el punto de inflexión en su vida profesional: su subespecialidad en cirugía de epilepsia. “Pasar de operar tumores a retirar zonas enfermas del cerebro para curar una epilepsia fue un cambio radical. En otras palabras, tu quitas un cerebro enfermo que una vez que retiraste esta zona epileptogénica que es la zona mínima necesaria que se requiere quitar para tener control de crisis, ya modificaste la historia natural de la enfermedad y esa enfermedad no va a reaparecer. En el caso de tumores existe la probabilidad de que a lo largo del tiempo tengamos una reexpresión o recidiva de los mismos”.
Educar para transformar
Desde 1999, el Dr. Alonso Vanegas participa activamente en el Programa Prioritario de Epilepsia de la Secretaría de Salud, enfocado en la educación médica y la difusión del conocimiento sobre esta enfermedad.
Aunque reconoce que el impacto ha sido limitado, subraya la importancia de incluir a las familias en el proceso educativo. “La educación médica continua no basta si no llegamos a quienes viven el problema. Curiosamente, quienes más refieren pacientes no son los médicos, sino los propios pacientes.”
Resalta además el papel de la tecnología: “Hoy, gracias al acceso digital, cualquier médico en una ciudad pequeña puede capacitarse y conocer estas técnicas.”
Medicina y vida personal
Compatibilizar la exigencia de la medicina con la vida personal no ha sido sencillo. Viaja constantemente —unas 30 veces al año— y trabaja en España desde hace más de una década. Sin embargo, ha aprendido a equilibrar su tiempo y valora profundamente el apoyo de su esposa, la Dra Erika Brust. “Todo depende de la inteligencia emocional de quien te acompaña. Su comprensión ha sido clave para mi crecimiento.”
El legado del maestro
Más allá de los quirófanos, el doctor se considera un educador apasionado. “Cuando enseñas a un colega a entender, estudiar y resolver un caso, eso trasciende. Me siento querido y respetado por mis estudiantes; muchos de ellos hoy trabajan en distintos países de Iberoamérica.”
Para él, la enseñanza va de la mano con la ética y la humanidad: “Ser buena persona también se refleja en cómo atiendes, escuchas y dedicas tiempo a tus pacientes.”
Una reflexión para los lectores
En el marco del Día Internacional de la Epilepsia 2026, el Dr. Alonso Vanegas deja un mensaje tanto para pacientes como para médicos:
“Siempre hay que exigir alternativas, buscar otras opciones cuando un tratamiento no funciona. La cirugía, la dieta cetogénica o la estimulación del nervio vago son caminos posibles. A los médicos les recuerdo la necesidad de instruirse o referir a los pacientes a centros especializados ya que lo más contundente es identificar con precisión el tipo de crisis y el origen de la epilepsia para integrar el tratamiento más adecuado. Referir pacientes a tiempo también salva vidas.”
Dr. José Antonio Chávez López
La neurocirugía es una especialidad desafiante que requiere tanto habilidades técnicas como una profunda vocación de servicio. Los neurocirujanos combinan el conocimiento médico con un fuerte sentido de calidad humana, comprendiendo que están tratando no solo enfermedades complejas, sino a personas que requieren cuidado y apoyo. A través de su dedicación y su compromiso con la mejora constante, los neurocirujanos logran salvar vidas y mejorar la calidad de vida de sus pacientes, desempeñando un papel esencial en el campo de la medicina.
Este es el caso del el Doctor José Antonio Chávez López, un Neurocirujano que desde siempre supo cuál era su misión en la vida, ayudar a las personas.
“El tema de la medicina nace por un hermano que es mayor que yo, él fue el primer Médico en la familia y veía las atenciones que le daba la familia por ser el Médico de la familia, entonces yo también dije voy a ser Médico, finalmente cuando fui Médico no recibí las atenciones que le dieron al él porque ya no había sido el primero pero pues eso fue lo que me incitó a ser medicina”
Habilidades y Conocimientos Esenciales
Los neurocirujanos combinan habilidades manuales precisas con conocimientos profundos de anatomía y fisiología. Además, deben contar con una gran capacidad de resolución de problemas, habilidades para trabajar bajo presión y una excelente coordinación. Estas cualidades son imprescindibles para llevar a cabo intervenciones quirúrgicas delicadas, donde cada decisión puede tener un impacto significativo en la salud de la persona.
“Yo creo que decidí enfocarme en la neurocirugía, por la complejidad, creo que todos los que somos neurocirujanos buscamos lo complejo, buscamos la complejidad de la profesión como un reto”
“La preparación es una herramienta importante para un neurocirujano, por ello he tenido que viajar a Europa, Francia, España, Croacia, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Asia donde me ha tocado estar en Corea y Corea del Sur, también en Estados Unidos, Florida, Nueva York, en entrenamientos mínimamente invasivos, lo que me ha permitido tener un mejor conocimiento para poder brindar una atención de calidad a las personas”
Dr. José Antonio Chávez López
Calidad humana y empatía
Además de su habilidad técnica, la calidad humana de un neurocirujano es esencial. Las personas que enfrentan problemas neurológicos suelen pasar por situaciones de alto estrés, temor e incertidumbre, por lo que el trato humano y empático del neurocirujano es clave. Este profesional no solo debe tener una comunicación clara y honesta con los pacientes y sus familias, sino también brindarles el apoyo emocional necesario. La empatía y la capacidad de escuchar son fundamentales para generar confianza y seguridad en quienes se encuentran en situaciones vulnerables.
“El caso de Elizabeth fue algo complejo, ya que a pesar de que tengo cientos de casos particularmente el de esta jóven me dejó impactado empezó con manifestaciones en sus piernas, alteración en la sensibilidad, dolor y se le hizo un estudio de resonancia magnética donde se le detectó un tumor intrarraquídeo intradural y se decide hacer una cirugía con consentimiento de todo lo que puede pasar ya que por la naturaleza del tumor nace de los nervios de la capa de los nervios, entonces estaba en una zona que nosotros llamamos cauda equina, estaba envuelto en los nervios y naciendo de uno de los nervios deciden operarse y la operamos con toda la tecnología, pusimos manos a la obra y se pudo secar el tumor al 100 por ciento logrando que la jóven pudiera caminar a los días ya sin el tumor”
Dr. José Antonio Chávez López
Un Rol Integral en el Bienestar de los Pacientes
El trabajo de un neurocirujano va mucho más allá de las cirugías. En cada caso, debe realizar un diagnóstico detallado, evaluar el riesgo de la intervención y proponer el tratamiento adecuado, siempre considerando el bienestar y la calidad de vida del paciente a largo plazo. Su rol también incluye el seguimiento postoperatorio y la colaboración con otros especialistas, como neurólogos, rehabilitadores y terapeutas, para asegurar la recuperación del paciente.
“Comencé con una bolita detras de la rodilla la cual me empezó a generar mucha molestia a tal grado de no poder caminar y necesitar ayuda de mis papás, fui con un Fisioterapeuta el cual no me ayudó, al contrario eso detonó más mi dolor haciendo que ya ni siquiera pudiera abrocharme las agujetas, debido a esto decidimos ir con un traumatólogo el cual me mando a hacer estudios de rayos x y ve que tengo los discos desviados de la columna para descartar me mandó a hacer una resonancia la cual dejó ver el tumor, fue así que llegué con el Doctor Chávez López, el cual desde el primer momento me atendió de una manera en la que me ayudó para aceptar y operarme”
“Desde el primer momento en el que el Doctor Chávez me mostró cómo sería con una réplica de columna, me mostró cómo sería la operación, me dió todo el panorama su trato siempre fue ser claridoso lo que podía pasar, lo que no, siempre se mantenía al pendiente, estaba al pendiente del teléfono nos daba ánimos, nos habló con mucha esperanza y fue así que pudimos nuestra fe en él”
Elizabeth Arellano Guerrero/ Paciente del Dr. Chávez
Preparación Continua
La neurocirugía es un campo en constante evolución debido a los avances tecnológicos y los nuevos descubrimientos médicos. La preparación continua es una característica esencial en la vida de un neurocirujano, quien debe mantenerse al tanto de las innovaciones en técnicas quirúrgicas, herramientas y tratamientos. Esto implica una dedicación constante a la educación y al aprendizaje de nuevas metodologías y tecnologías, como la cirugía asistida por robots, el uso de neuroimagen avanzada y la aplicación de técnicas de microcirugía y cirugías generales
Un Neurocirujano es un profesional altamente capacitado y comprometido, cuya labor requiere no solo un dominio técnico excepcional, sino también una calidad humana que inspire confianza y tranquilidad en sus pacientes. Con una preparación continua y un enfoque integral en el cuidado del paciente, el neurocirujano desempeña un papel esencial en la medicina moderna.
“Para mi la Neurocirugía es seguir preparándome y es que así como está avanzando la ciencia donde cada día salen cosas nuevas, productos nuevos, equipos nuevos para hacer las cirugías complejas, menos complejas. Finalmente no terminas de entrenarte, lo importante es conocer todo y tomar decisiones ya con la experiencia sabes que aparatos, que tipo de cirugías son las que convienen para el paciente y cuales en realidad funcionan. Por eso todo con todo lo que he aprendido día con día, en los entrenamientos en el extrangero una de mis misiones es transmitirlo al paciente para beneficio del mismo y también transmitirlo a las nuevas generaciones para que tengan esa misión de servir y ayudar a quienes más lo necesitan”.
Dr. José Antonio Chávez López